El laberinto del caos global y los dilemas de la política exterior argentina
El exembajador argentino en EEUU y ante la ONU visitó Resistencia como parte de la gira de presentación de su libro "Efecto mariposa – ¿Hay un orden en el caos?".

El mundo transita una etapa de profunda ebullición y reconfiguración sistémica. Las certezas institucionales que rigieron el planeta durante las últimas ocho décadas parecen desmoronarse a un ritmo vertiginoso. En este escenario de transición, la Argentina se debate entre la necesidad de encontrar un anclaje pragmático en el tablero internacional y una política exterior que, según advierten los especialistas, camina por la cornisa de los alineamientos automáticos. Sobre estas tensiones geopolíticas y su correlato en la coyuntura doméstica reflexionó Jorge Argüello —exembajador argentino ante los EEUU y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y actual director de la fundación Embajada Abierta— durante una entrevista concedida a diario NORTE en la tarde de este viernes, en el marco de la presentación de su último libro, "Efecto mariposa".
Agonía del multilateralismo y nuevo tablero global
El eje central de la exposición de Argüello giró en torno al diagnóstico de que "El orden internacional instaurado en 1945, tras la finalización de la II Guerra Mundial, se encuentra formalmente disuelto. Aquel esquema de previsibilidad institucional y normas comunes dio paso a un panorama global de desorden y fragmentación que el papa Francisco definió con agudeza como una guerra mundial en pedacitos".
Para el diplomático, la parálisis de los organismos multilaterales es inocultable. Así, indicó que "La Organización Mundial del Comercio (OMC) perdió su rol regulador y su capacidad de arbitraje internacional, un quiebre que se evidenció con crudeza cuando la administración de Donald Trump impuso aranceles globales unilaterales bajo el lema del Liberation Day, sin que los mecanismos institucionales pudieran contener la medida".

En tanto, "El Consejo de Seguridad de la ONU se muestra completamente inoperante frente a múltiples focos de conflicto bélico e incursiones unilaterales que violan sistemáticamente la soberanía territorial, desde la guerra en Ucrania y los ataques en Medio Oriente hasta operaciones de fuerza en América Latina".
Pero lejos de ser una anarquía permanente, "Este desorden es síntoma de una transición histórica hacia un nuevo orden bipolar marcado por la competencia central entre EEUU y China. Mientras Washington experimenta una declinación relativa de su hegemonía unipolar y exige a sus socios europeos un mayor autofinanciamiento militar —provocando tensiones internas en la OTAN y un acelerado rearme industrial en Alemania—, Beijing consolida un inmenso poder económico sin mostrar intenciones de asumir en solitario el rol de gendarme global".
En este contexto, Argüello destacó que "La estabilidad futura dependerá de un entendimiento bilateral entre ambas superpotencias, un antecedente del cual ya se vislumbró con la apertura de canales de comunicación directa de emergencia frente a los riesgos del desarrollo de la Inteligencia Artificial, emulando la lógica del histórico ‘teléfono rojo’ de la Guerra Fría".
América Latina y el alineamiento internacional argentino

Al llevar la mirada hacia el escenario regional, Argüello destacó que "La disputa entre Washington y Beijing encuentra a América Latina convertida en un terreno altamente sensible. Mientras la diplomacia estadounidense despliega una activa injerencia en los procesos electorales de la región con el objetivo de resguardar sus intereses de seguridad nacional frente al avance asiático, el desacople comercial de China resulta de hecho inviable. Países como Brasil, Chile, Perú y la propia Argentina mantienen una interdependencia estructural con el mercado chino que ninguna potencia occidental puede reemplazar a corto plazo".
Bajo esta premisa, el director de Embajada Abierta formuló una dura crítica a la estrategia diplomática de la administración de Javier Milei. Calificó de "inconveniente" la decisión de supeditar la política exterior "de manera automática a los lineamientos de los EEUU y de Israel. Para un país periférico, la regla básica de supervivencia diplomática exige multiplicar y diversificar los lazos, no contraerlos".
Consideró que es un "error estratégico" la política hacia los BRICS, y cuestionó severamente "el rechazo a integrar el bloque de los BRICS, que no es una organización burocrática rígida, sino una mesa clave de concertación política y económica que nuclea a las economías emergentes más dinámicas del mundo. Marginarse de este espacio implica dar la espalda simultáneamente al primer socio comercial de la Argentina (Brasil) y al segundo (China), debilitando los intereses nacionales en los mercados donde se concentra la mayor demanda global de alimentos y energía".
Frente a la asimetría de negociar en soledad con superpotencias, Argüello propugna una doctrina de estricto pragmatismo y anti-subordinación: "La Argentina debe preservar sus vínculos financieros con Washington sin descuidar su plataforma comercial con Beijing, articulando además posturas comunes junto a naciones de desarrollo similar para amplificar su voz en los foros globales".
Política doméstica: CFK y el futuro del peronismo
En la última porción del intercambio con NORTE, la agenda transitó hacia los espinosos andariveles de la política interna y los procesos judiciales que sacuden al país.
Consultado sobre la presentación realizada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ante organismos internacionales de la ONU —donde denuncia persecución judicial y discriminación a raíz de la condena a seis años de prisión con inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos—, Argüello analizó que "El planteo tiene altas probabilidades de hallar eco favorable en las instancias técnicas de derechos humanos de Naciones Unidas". No obstante, aclaró con precisión jurídica que "Un eventual dictamen internacional carece de carácter vinculante u obligatorio para la Justicia local, por lo que no operará como un fallo de arbitraje forzoso capaz de modificar automáticamente la situación procesal en los tribunales argentinos".
En el plano estrictamente partidario, el exlegislador nacional ratificó su alejamiento de la primera línea de la militancia partidaria tras dos décadas de labor legislativa, focalizando sus energías actuales en la investigación académica y la conducción de su fundación. Interrogado sobre los caminos de reconstrucción del peronismo, postuló que "La herramienta democrática más saludable para ordenar las tensiones internas y refundar el movimiento es la confrontación a través de elecciones partidarias abiertas", evocando como antecedente histórico las recordadas internas que enfrentaron a figuras como Carlos Menem y Antonio Cafiero.
Finalmente, Argüello mencionó que próximamente, la gira de presentaciones de "Efecto mariposa" continuará en universidades y centros de estudio nacionales e internacionales, incluyendo una ponencia en Georgetown University (Washington, EEUU).
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