Una orquesta que se apaga en el escenario y en la institución
El concierto del sábado 17 de octubre en la Casa de las Culturas volvió a mostrar el vaciamiento de la plantilla, el deterioro artístico y un clima laboral atravesado por denuncias de autoritarismo. Los músicos reclaman un concurso público para la dirección y la cobertura urgente de vacantes.







Escenas del concierto del sábado que se realizó en el hall
de la Casa de las Culturas, porque no estaban las condiciones
mínimas para usar el auditorio.
El del sábado en la Casa de las Culturas no fue un concierto más. La velada dejó a la vista la crisis profunda que atraviesa la Orquesta Sinfónica del Chaco: una formación que debería tener entre 93 y 98 músicos para funcionar como orquesta profesional, hoy se sostiene con apenas 30 integrantes, es decir poco más del 30% de la plantilla mínima indispensable.
Esa realidad se traduce en un desequilibrio evidente por secciones. En cuerdas, la orquesta cuenta con 4 violines primeros cuando deberían ser 16; 4 violines segundos sobre 14; 4 violas sobre 12; 3 violonchelos sobre 10; y 3 contrabajos sobre 8. En vientos madera hay 2 flautas, 2 oboes, 1 clarinete y 2 fagotes, cuando cada familia requiere entre 3 y 4 instrumentistas. En metales, la situación es aún más crítica: 1 trompeta, 1 corno y 1 trombón frente a los 4 de cada uno con los que debería contar una plantilla profesional. La percusión también quedó reducida a un solo ejecutante sobre cuatro necesarios.
El déficit no es solo numérico. Según el diagnóstico difundido entre el público con un impreso por los propios músicos, la orquesta atraviesa un proceso de precarización laboral con vacantes que no se cubren y contratos que no se renuevan sin aviso ni apercibimiento formal. Esa incertidumbre afecta especialmente al personal contratado y a los músicos de refuerzo, que quedan en situación de vulnerabilidad permanente.

A la crisis de personal se suma el cuestionamiento a la conducción artística. Los músicos denuncian que la persona a cargo de la dirección carece de la formación específica y de las competencias necesarias para dirigir una orquesta profesional. El resultado, dicen, son ensayos poco productivos, indicaciones musicales poco claras e inseguridad técnica en los conciertos. También cuestionan que no se haya llamado a un concurso público de antecedentes y oposición para cubrir ese puesto, tal como exige la Ley Provincial N° 1691-E.
El clima institucional es otro foco de conflicto. La Comisión Artística fue desplazada hasta su disolución y las decisiones quedaron concentradas en la dirección. Los músicos hablan de hostigamiento, descalificaciones públicas y ridiculización durante los ensayos: "se suprimió el derecho al disenso" y "no tenemos derecho a opinar". Además, denuncian presiones a través del personal administrativo, técnico y de utileros para amedrentar al cuerpo artístico.
Las deficiencias operativas son otro factor que incide en el deterioro general. Los repertorios, las convocatorias de refuerzos y las fechas de conciertos se comunican tarde o de manera discrecional; se suspenden ensayos de forma intempestiva y se modifican horarios sin consulta. A eso se agrega una disminución pronunciada de público, atribuida a la mala difusión y a la caída del nivel artístico. Los músicos incluso denuncian que se rechazó el ofrecimiento gratuito de directores de trayectoria para colaborar con la orquesta.
El pasado 15 de septiembre, mediante carta abierta publicada en NORTE, el cuerpo artístico planteó sus reclamos: cumplimiento de la ley con concurso público para la dirección; cese del autoritarismo y del hostigamiento laboral; un plan urgente para cubrir las vacantes; y recuperación de la calidad artística, la organización operativa y el vínculo con el público chaqueño. La noche del sábado, la Casa de las Culturas mostró que esos reclamos siguen pendientes.











