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Memorias de Resistencia

Cómo era el Chaco en 1911

Don Adolfo Lanús relataba hace 54 años cómo era el Chaco de 1911.

En el año 1972, disertaba en el Fogón de los Arrieros el conocido periodista y hombre público Adolfo Lanús, en esos años jefe de redacción del diario La Prensa. Lanús había sido gobernador de su provincia natal, La Rioja, embajador en Uruguay y ministro de Defensa Nacional.                           

Sus recuerdos del Chaco de ayer se remontaron al año 1911, cuando arribó junto con su padre, don Anacarsis Lanús, que ocupó la gobernación del territorio del Chaco y primer presidente del Club Social.

adolfo lanús

En su disertación, el conferencista fue entretejiendo los recuerdos de ilustres personajes que conoció en esos años con la anécdota reveladora, recomponiendo con imágenes plenas de colorido el palpitar de la vida en el Chaco de comienzos de siglo.

Se transcriben a continuación partes de su conferencia: "Llegamos al anochecer en tren un día de 1911 y en La Sabana, no lejos de Resistencia, oí por primera vez hablar en guaraní. Esta ciudad capital en cuyas anchas calles después de las lluvias se apelmazaban entonces el aserrín y las virutas de quebracho desparramados expresamente para facilitar el tránsito de vehículos, tenía en esa época tres ferrocarriles: el que venía desde Buenos Aires; el que se estaba construyendo entre Barranqueras y Metán; y el de más frecuente tránsito, el trencito Dodero. En el interior había otras líneas como la del ingenio Las Palmas y alguna más que recorrí hace ahora más o menos 35 años para llegar a Lapachito, donde conocí y pasé una tarde con un hombre que había de tener posteriormente notoria figuración política. don Hortensio Quijano, a la postre, fuera vicepresidente de la Nación de Juan D. Perón en 1945".

En su alocución, don Adolfo Lanús relataba los personajes que conoció en aquel entonces de la sociedad resistenciana: "Los hombres de los comienzos de Resistencia contaban con un concepto de honestidad personal, de rectitud en la conducta pública y privada, de leal dedicación al trabajo, de consagración al esfuerzo inspirado en el bienestar colectivo, de sincero reconocimiento del orden y de la libertad, como bases y garantías indispensables para que los hombres y la sociedad a la cual pertenecen puedan ser mañana mejores de lo que son hoy y que no se sientan amenazados de retroceso (…) No vacilo así en citar a hombres como don Gustavo Lagerheim; don Carlos Dodero, que construyó el trencito para comunicar a Barranqueras con Resistencia, que instaló los teléfonos y dotó de luz eléctrica a la ciudad".

Nombrando a otros personajes, se explayó: "Estaban Gabardini, la Casa Varela, que fabricaba aceite de girasol; y ya en otro orden de actividades, independientes de la profesión que ejercían, hombres como don Emilio Urtizberea, los Sustaita, Ramón Mayol, Justo P. Farías, los Anello, médicos como Perrando y Arbo, y un educador eminente, Lino Torres, que enseñaba con su saber y con su ejemplo, poniendo en práctica el principio de Marañón, según el cual la lección más fecunda y duradera es la del ejemplo".

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