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De Campo Largo a la vanguardia de la medicina: la historia del chaqueño que hace cirugías pioneras en el país

Héctor Manuel Rivero tiene 51 años, estudió Medicina en la Universidad Nacional del Nordeste y hoy es uno de los especialistas que impulsa el desarrollo de la cirugía torácica robótica en la Argentina. Desde Buenos Aires, donde encabeza equipos médicos de alta complejidad, el profesional repasó su trayectoria, los avances que permiten realizar operaciones menos invasivas y el vínculo que mantiene con su provincia. "Mi origen y mi lugar están en el Chaco", aseguró.

A los 51 años, el doctor Héctor Manuel Rivero participa de una de las transformaciones más importantes de la cirugía torácica en la Argentina. Nacido en Campo Largo, y formado en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), el especialista es jefe de Cirugía Torácica del Sanatorio Finochietto, en Buenos Aires, donde encabezó un equipo que realizó la primera broncoplastia asistida por tecnología robótica del país mediante una técnica de dos pequeñas incisiones.

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El procedimiento constituye un avance en el tratamiento de determinadas enfermedades pulmonares, ya que permite intervenir estructuras complejas con mayor precisión y, en algunos casos, conservar partes del pulmón que mediante otras alternativas quirúrgicas podrían tener que extirparse.

Sin embargo, detrás de las plataformas robóticas, las intervenciones de alta complejidad y las capacitaciones internacionales, existe una historia que comenzó lejos de los grandes centros médicos del país. Rivero creció en el interior chaqueño, se formó íntegramente en instituciones públicas y emprendió una carrera profesional que lo llevó a especializarse en Buenos Aires y perfeccionarse en centros médicos del exterior.

Su trayectoria tiene una particularidad: cuando comenzó a pensar en su futuro, la medicina no aparecía como una vocación definida. Incluso llegó a considerar la posibilidad de estudiar Psicología. Con el tiempo descubrió su interés por la cirugía, una especialidad que terminaría convirtiéndose en el centro de su actividad profesional.

En diálogo con NORTE, primero durante una entrevista televisiva y posteriormente en una conversación más personal, el médico repasó sus comienzos, explicó el alcance de las nuevas tecnologías y reflexionó sobre las oportunidades de formación que ofrecen las universidades públicas argentinas.

Un médico que no pensaba ser médico

A diferencia de quienes desde pequeños tienen claro qué profesión desean ejercer, Rivero reconoce que su llegada a la medicina estuvo marcada por las dudas y por una búsqueda personal. "La verdad es que yo no decidí estudiar Medicina. Es bastante raro, nunca lo tuve así", recordó.

Lo que sí sabía era que quería desarrollar una actividad vinculada con las personas. Su interés inicial estaba relacionado con el comportamiento humano y las posibilidades de contribuir al bienestar de los demás.

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"Sabía que tenía que hacer algo relacionado con el desarrollo humano. Una de las cosas que quería hacer era Psicología. Después dije: bueno, Medicina y a lo mejor veía la rama de Psiquiatría", explicó.

Finalmente ingresó a la carrera de Medicina en la UNNE. Allí comenzó a descubrir las distintas especialidades y encontró en la cirugía una actividad que despertó su interés. "De golpe me vi envuelto en la medicina y todo lo que era medicina me gustó. Después llegué a la cirugía y decidí seguir porque era algo que me apasionaba", relató.

Durante los últimos años de la carrera orientó su formación hacia esa especialidad. Una vez graduado, decidió continuar su preparación en Buenos Aires, donde realizó cirugía general y posteriormente se especializó en cirugía torácica.

El camino no terminó allí. Su actividad lo llevó a participar de experiencias de formación y perfeccionamiento en centros médicos internacionales, entre ellos instituciones de San Pablo, en Brasil, y Shanghái, en China. También realizó actividades de capacitación en Estados Unidos.

Aquellas experiencias le permitieron conocer procedimientos que comenzaban a modificar la manera de abordar enfermedades del tórax, especialmente las intervenciones destinadas a tratar tumores pulmonares y patologías de los bronquios y la tráquea.

Con los años, ese interés por incorporar nuevas técnicas se convirtió en uno de los ejes de su carrera.

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La educación pública como punto de partida

Al repasar su trayectoria, Rivero destaca especialmente las instituciones educativas que hicieron posible su formación. Desde la escuela hasta la universidad, su recorrido estuvo vinculado con el sistema público, una experiencia que considera fundamental para comprender las oportunidades que tuvo durante su desarrollo profesional.

"Yo me formé en el sistema público, desde la escuela, el preuniversitario y la universidad. Estudié en la UNNE, en la Universidad Nacional del Nordeste", recordó.

Para el especialista, su propia experiencia demuestra que la formación académica que se ofrece en la región permite construir carreras profesionales capaces de alcanzar niveles internacionales. "No es mala nuestra formación. Lo que tenemos es bueno y nunca tenemos que dejar de confiar en nosotros mismos", sostuvo.

Rivero considera que su caso no debe interpretarse como una excepción imposible de repetir, sino como una muestra de las capacidades que existen entre los profesionales y estudiantes de la provincia.

"Hay profesionales y chicos que se esfuerzan día a día. Hay mucha gente valiosa y el Chaco claramente siempre tiene potencial en todo esto", afirmó.

La reflexión aparece cuando se le pregunta qué le diría a aquel joven de Campo Largo que todavía no sabía qué carrera estudiar. "Diría que nada es imposible", respondió.

Su trayectoria permite observar también el papel que cumplen las universidades públicas del interior del país en la formación de profesionales que posteriormente desarrollan actividades en instituciones de referencia nacional e internacional.

En el caso de Rivero, ese recorrido comenzó en la UNNE y continuó con una especialización permanente, marcada por la incorporación de conocimientos y técnicas que evolucionaron considerablemente durante las últimas dos décadas.

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De las primeras innovaciones a la cirugía robótica

La cirugía torácica es una especialidad que se ocupa del tratamiento quirúrgico de enfermedades localizadas dentro del tórax, principalmente en los pulmones, los bronquios, la tráquea y otras estructuras, con excepción del corazón.

Durante muchos años, numerosas intervenciones requerían realizar una abertura considerable en el tórax para acceder a los órganos. Este procedimiento, conocido como toracotomía, podía provocar dolor intenso durante el período posterior a la operación y demandar recuperaciones prolongadas.

La evolución tecnológica permitió incorporar técnicas mínimamente invasivas, mediante pequeñas incisiones a través de las cuales se introducen cámaras e instrumentos quirúrgicos.

Rivero participó en el desarrollo de estas técnicas en la Argentina, especialmente de la cirugía torácica videoasistida por un único acceso, conocida internacionalmente como Uniportal VATS.

Uno de los principales referentes de esta modalidad es el cirujano español Diego González Rivas, quien desarrolló y difundió internacionalmente el procedimiento. "En 2012 y 2013 nos contactamos con él, vino a la Argentina y empezamos a desarrollar la cirugía monoportal VATS, que permite hacer toda la intervención a través de una pequeña incisión de aproximadamente tres centímetros", explicó Rivero.

La incorporación de esta modalidad representó un cambio importante respecto de las intervenciones que requerían una abertura mayor o varios accesos quirúrgicos.

Con el tiempo, la técnica comenzó a extenderse entre profesionales e instituciones de diferentes puntos del país.

Rivero destacó que el desarrollo no dependió solamente de contar con instrumental específico, sino también de la capacitación de los equipos médicos y de la posibilidad de demostrar que estos procedimientos podían reproducirse de manera segura en distintos centros asistenciales.

Ese proceso de incorporación tecnológica abrió posteriormente las puertas a una nueva etapa: la cirugía torácica asistida por plataformas robóticas.

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El procedimiento que marcó un avance en la Argentina

Uno de los acontecimientos más destacados de la trayectoria reciente de Rivero se produjo en el Sanatorio Finochietto, donde encabezó un equipo que realizó la primera broncoplastia robótica del país mediante la técnica conocida como Biportal RATS, que utiliza dos pequeñas incisiones.

La intervención se concretó el 10 de febrero de 2026 y representó un avance en el abordaje de determinadas patologías pulmonares.

La broncoplastia es una cirugía que permite retirar una parte enferma de un bronquio y reconstruir posteriormente la vía aérea para conservar la mayor cantidad posible de tejido pulmonar.

Su importancia radica en que, dependiendo de las características de la enfermedad, puede evitar la extirpación completa de un pulmón, procedimiento denominado neumonectomía.

En el caso de la intervención realizada por el equipo de Rivero, la tecnología robótica permitió trabajar sobre estructuras delicadas mediante movimientos de alta precisión.

Para comprender su relevancia, el especialista explica que la cirugía torácica avanzó hacia procedimientos cada vez menos invasivos, con el objetivo de reducir el impacto de las intervenciones sobre el organismo.

"Lo que logramos nosotros es hacer cirugías de avanzada. Empezamos, como sucede a nivel mundial, con procedimientos más habituales y después conseguimos realizar cirugías mucho más complejas, como broncoplastias, resecciones y anastomosis de los bronquios para patologías oncológicas", señaló.

La anastomosis es la unión quirúrgica de dos estructuras. En este caso, permite reconstruir la continuidad de la vía aérea después de retirar el sector afectado.

El procedimiento requiere una importante precisión porque los bronquios son estructuras fundamentales para permitir el paso del aire hacia los pulmones.

Rivero explicó que uno de los principales objetivos es conservar la función respiratoria del paciente siempre que las características de la enfermedad permitan realizar una intervención de este tipo.

El avance se concretó mediante la plataforma Da Vinci Xi, un sistema tecnológico que permite al cirujano controlar instrumentos robóticos desde una consola.

Aunque habitualmente se habla de operaciones realizadas por robots, el médico aclara que la intervención continúa dependiendo de las decisiones, conocimientos y movimientos del profesional que maneja el sistema.

La tecnología funciona como una herramienta que amplía sus posibilidades de actuación dentro del quirófano.

Cómo funciona la cirugía asistida por robots

Una de las principales diferencias entre la cirugía tradicional y la asistida por tecnología robótica se encuentra en la visualización del campo quirúrgico y en la precisión de los instrumentos.

En una operación videoasistida convencional, el profesional observa las imágenes de una cámara a través de un monitor.

En cambio, las plataformas robóticas modernas permiten trabajar con imágenes tridimensionales de alta definición, que ofrecen una percepción más detallada de las estructuras anatómicas.

"La cirugía robótica aumenta la capacidad del cirujano y la precisión. Tiene una visión que se denomina 3D inmersiva. Es como si uno estuviera dentro del paciente", explicó Rivero.

Esta posibilidad resulta especialmente importante cuando se trabaja en sectores donde existen vasos sanguíneos, bronquios y otras estructuras ubicadas muy cerca unas de otras.

El especialista señaló que el sistema permite observar diferentes planos y acceder a sectores que pueden resultar más difíciles de abordar mediante determinadas técnicas convencionales.

Sin embargo, su incorporación requiere una preparación específica. Los profesionales deben capacitarse en el funcionamiento del equipamiento y adaptar sus conocimientos quirúrgicos a una forma diferente de operar.

Rivero comenzó a interesarse por estos desarrollos durante sus experiencias internacionales, especialmente cuando conoció los primeros avances de la cirugía torácica robótica en China.

En aquel momento, explicó, existía una dificultad vinculada con la cantidad de incisiones necesarias para utilizar algunos sistemas.

Mientras la cirugía videoasistida había avanzado hacia intervenciones mediante una única abertura, las primeras plataformas robóticas requerían varios accesos.

Con la evolución tecnológica y el desarrollo de nuevas técnicas, comenzaron a utilizarse abordajes que permiten reducir la cantidad de incisiones.

En Brasil, Rivero conoció las experiencias del Hospital Israelita Albert Einstein, en San Pablo, uno de los centros donde se desarrollaron procedimientos robóticos de cirugía torácica avanzada.

A partir de esas capacitaciones y de la experiencia acumulada, participó junto con otros especialistas de la incorporación y expansión de estas prácticas en la Argentina.

Menos dolor y una recuperación más rápida

Más allá de la sofisticación de los equipos, Rivero insiste en que el verdadero valor de la cirugía mínimamente invasiva debe medirse en sus beneficios para los pacientes.

Uno de los problemas habituales de las intervenciones torácicas es el dolor posterior a la operación.

El especialista explicó que, entre las costillas, existen nervios intercostales que pueden verse afectados durante el acceso a la cavidad torácica.

Cuando estos nervios sufren una lesión o una presión considerable, el paciente puede experimentar dolores intensos que requieren tratamientos específicos.

"La cirugía torácica es muy dolorosa porque, a través de los espacios intercostales por donde uno tiene que acceder, transcurre un nervio sensitivo. Cuando se estresa o se lastima puede generar mucho dolor", describió.

En las intervenciones tradicionales, ese dolor puede requerir medicamentos potentes, incluidos analgésicos derivados de los opioides, que resultan efectivos, pero también pueden producir efectos secundarios.

La utilización de técnicas menos invasivas busca disminuir ese impacto.

"Al ser menos invasiva, esta cirugía genera mucho menos dolor. Entonces el paciente generalmente al primer o segundo día ya está sentado, caminando y moviéndose", explicó.

De acuerdo con la experiencia relatada por el especialista, en determinados casos el drenaje torácico puede retirarse antes y los tiempos de internación pueden reducirse.

También señaló que algunos pacientes logran retomar actividades cotidianas livianas entre los 10 y los 20 días posteriores a la operación, siempre según la evolución individual y las indicaciones médicas.

Durante ese período deben mantenerse restricciones relacionadas con los esfuerzos físicos, el levantamiento de peso y otras actividades que puedan comprometer la recuperación.

El médico subrayó que los resultados dependen de las características de cada intervención y de las condiciones clínicas del paciente.

Por eso, la cirugía robótica no reemplaza automáticamente a las demás técnicas, sino que amplía las alternativas disponibles para tratar determinadas enfermedades.

La posibilidad de llevar estos avances al Nordeste

La expansión de la cirugía robótica en la Argentina plantea nuevos desafíos relacionados con el acceso a la tecnología y la distribución de los centros especializados.

Actualmente, distintas instituciones del país incorporan plataformas destinadas a realizar procedimientos de alta complejidad.

Rivero explicó que ya existen experiencias en provincias como Misiones y que también se desarrollan proyectos en otros puntos del territorio nacional.

En Posadas, por ejemplo, mencionó el trabajo del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga, donde se incorporó tecnología robótica para diferentes especialidades.

Consultado sobre la posibilidad de que este tipo de intervenciones llegue al Chaco, el médico se mostró optimista. "Yo creo que en algún momento va a llegar. Es cuestión de tiempo", sostuvo.

No obstante, aclaró que la incorporación de una plataforma de estas características implica mucho más que adquirir un equipo.

Los quirófanos deben reunir determinadas condiciones de infraestructura, contar con instalaciones eléctricas adecuadas y disponer de profesionales capacitados para utilizar la tecnología.

También es necesario desarrollar equipos de trabajo que incluyan cirujanos, anestesiólogos, instrumentadores y personal especializado en el manejo de estos procedimientos.

 "En el Chaco todos me conocen como Polilo"

A pesar de los años transcurridos fuera de la provincia, Rivero conserva un vínculo cercano con Campo Largo y con las personas que forman parte de su historia. Su familia continúa viviendo en el Chaco y, siempre que sus obligaciones profesionales se lo permiten, intenta regresar para compartir tiempo con sus seres queridos.

"Tengo toda mi familia allá. Una vez por año trato de estar y juntarme con ellos", contó.

Esos encuentros también le permiten recuperar una parte de su identidad que permanece intacta, más allá del reconocimiento alcanzado en su profesión. En Buenos Aires es el doctor Héctor Manuel Rivero, especialista en cirugía torácica, jefe de servicio y participante de intervenciones pioneras.

En su lugar de origen, en cambio, continúa siendo conocido por el apodo que lo acompaña desde hace años. "Si vos decís Héctor Rivero, quizás no sepan quién es. Pero si decís Polilo, todo el mundo me localiza o me ubica", relató entre risas.

 "Eso a mí me hace bien, porque me lleva a las raíces, me lleva con la gente. Aunque anduve por distintas partes, mi origen y mi lugar están en el Chaco", expresó. La frase resume una parte de su historia que considera tan importante como su desarrollo profesional.

Rivero salió de Campo Largo para continuar sus estudios y encontró oportunidades de formación en diferentes centros médicos, pero mantiene una identificación con la provincia donde comenzó su recorrido.

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