
Luz amarilla, de alerta
"Cada día, cuando termina la clase, muchos nos vamos tristes a casa, porque sentimos que estamos perdiendo a una generación de niños que no quiere aprender, no quiere construir valores, y hay que hacerlos pasar de grado…Hay que sumar que muchos niños vienen a la escuela para escapar de una triste realidad que viven en sus casas…El docente de vocación, hoy se siente solo, triste y angustiado…", le comentó a este periodista un maestro a quien encontramos "haciendo dedo" en una de las rutas chaqueñas.







