
Las manos vacías
“... Vuelvo con las manos vacías... todo lo he dado... Mi corazón humilde se lo ofrecí al destino. Regreso pobre de amor, de ensueños y de esperanzas. Una carga de lágrimas solo he traído, un dolor puro y santo como un niño dormido”. Estas palabras las dijo el 10. Ese hombre que fue capaz de dibujar una sonrisa en medio de la tristeza: don Esteban Maradona.







