
En la tierra del quebracho, la miel y el algodón
El muchachito llegó temprano al campo de su padre. Entró despacio y allí lo pudo ver a su padre mirando por la venta de la cocina. Don Esteban, es un hombre duro, robusto, que a pesar de ser anciano, sigue en pie, trabajando. “Algo le pasa, nunca se queda tanto tiempo en un solo lugar, es muy inquieto, pero ahora lo veo con lágrimas en sus ojos”, comentó el hijo.






