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Experiencia pionera

La compañía de una perrita facilitó a una nena expresarse en un juzgado

La jueza de Misión Nueva Pompeya contó a NORTE cómo la perroterapia genera un ambiente de confianza.

La jueza de Misión Nueva Pompeya incorporó la perroterapia a las entrevistas de escucha activa para generar un ambiente de confianza y facilitar que las infancias puedan expresarse. La iniciativa busca garantizar el derecho de niñas y niños a ser escuchados, especialmente cuando atraviesan situaciones traumáticas. La experiencia se inauguró hace unas tres semanas y el equipo del juzgado destacó los resultados.

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El tipo de caso que involucra a la nena se mantiene en reserva por protección de sus derechos.

En diálogo con NORTE Noelia Almirón explicó que el trabajo con las infancias requiere una preparación especial para garantizar lo que se conoce como escucha activa, que implica prestar atención plena, empática y sin prejuicios, no solo a las palabras, sino también a emociones, necesidades y el contexto en el que se encuentran.

Adaptaciones

Con ese propósito, en el juzgado se acondicionó una sala especialmente diseñada para recibir a niños. En lugar de una sala tradicional, con escritorios, expedientes y mobiliario de oficina, el ambiente cuenta con un arcoíris pintado en la pared, juegos didácticos, un pequeño pelotero y mesitas adaptadas a su edad. La idea es que cada niño o niña encuentre un lugar en el que pueda sentirse cómodo y seguro.

Almirón contó que había conocido que en otros países se usan perros también para momentos en los que un chico debe hablar de un hecho traumático o que lo afecta. "Quería adaptar esa alternativa a la realidad del juzgado, especialmente ante los relatos que requieren intervenciones cuidadosas", aclaró.

Un cambio

En la entrevista donde también participaron la asesora de niñas, niños y adolescentes Marisa Grabosky y la psicóloga Florencia Terencio, la presencia de la perrita llamada Pancha permitió que una niña pudiera hablar mientras la acariciaba.

La magistrada describió que, desde el momento en que el animal ingresó en la habitación, cambió el desarrollo de la audiencia: los adultos dejaron de ocupar el centro de la escena y la niña pudo desenvolverse en un ambiente más distendido. "Lo bueno es que pudimos avanzar", relató.

Además consideró que la escucha activa constituye una instancia fundamental para conocer la situación de cada niño y evaluar qué medidas deben adoptarse: "Quienes participan en las entrevistas —jueces, asesores y profesionales de la psicología— deben encontrar las herramientas adecuadas para avanzar hacia una respuesta que proteja los derechos de las infancias".

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El juzgado multifueros de Pompeya abarca los fueros laboral, civil, comercial, de niñez, adolescencia y familia.

La jueza aclaró que si bien existen animales adiestrados para acompañar determinadas situaciones, en su caso la incorporación del animalito surgió de una búsqueda colectiva del personal del juzgado y del vínculo afectivo de un trabajador en particular. Las propias compañeras coincidieron en decirle: "Tiene que ser Pancha".

El juzgado multifuero tramitan distintas situaciones que involucran a niñas, niños y adolescentes: desde procesos de revinculación familiar hasta casos de maltrato y ante indicios de posibles abusos. Cada una requiere un abordaje particular y la intervención de los organismos que correspondan.

"Necesitamos entender lo importante que es una niñez sana y con afectos, ante todo lo que incida en su adolescencia y en su adultez", planteó Almirón.

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